¿Qué es "ser" de Peñarol?
de Peñarol, el Domingo, 4 de diciembre de 2011, 19:07

Deben caber muchas respuestas a la pregunta, dictadas por el partidarismo, por la sensibilidad de cada uno o por la elaboración mental que se haga.
Pero de lo que nadie duda es que “ser” de Peñarol es más, es mucho más que ser sólo hincha de un club, vibrar con una camiseta y enronquecer con un gol.
Peñarol no admite oportunistas, allegados ocasionales que esconden su partidarismo cuando las cosas van mal y –dicen- apenas son simpatizantes. Hay hasta un orgullo lacerante y lacerado en esos domingos de derrota que hacen sentir todavía más los colores.

Lo demuestran las estadísticas en cuanto a venta de entradas, Peñarol es el cuadro del pueblo y lepertenece de raíz, de alma, de sangre, no lo conmueve la derrota y hasta podría prescindir de la victoria para sentirse –todavía- más cerca de los colores gloriosos.
El pueblo aurinegro atraviesa el siglo en un movimiento incesante de crecimiento y mantiene en alto el pendón con una fervorosa adhesión que no claudica ni conoce ni admite comparaciones.
Y esa pasión baja a la cancha como una catarata y se envuelve con el partido en una madeja intrincada que termina desequilibrándolos a su favor. ¿Cuántos, cuántos partidos se ganaron así, “a lo Peñarol”? ¿Cuántas veces un resultado fue inexplicable si no se tenía en cuenta el poderoso mandato de la historia popular más apasionante, más conmovedora, más real y más soñadora a la vez que conoce nuestro pueblo?
Peñarol es el de los grandes desafíos acometidos y vencidos, el que sueña grandezas y el que realiza en función de esos sueños. No admite mediocridades ni se sujeta a ella.
¿Cuál es el misterio de esa camiseta? Misterio para sociólogos, enigma para eruditos en las ciencias sociales pero aún así, el hecho tiene la fuerza de una verdad revelada.
No necesita explicaciones, existe. No exige interpretaciones, es. No reclama el reconocimiento científico, nadie lo niega porque tiene el poder del avasallamiento de una pasión por encima de todos.

“Ser” de Peñarol es ser solidario, sentir la fuerza de una hermandad que reúne desde el talud al palco a todos cuando vibran con el amarillo y el negro.
Es tener un don y no permitir que nadie lo vulnere ni ataque ni menos lo profane.
Es poseer la fuerza capaz que de transformar una frustración en motivo de orgullo al vencerla.
Es un nudo en la garganta, un corazón latiendo más de prisa, es una boca abierta, llena del grito sagrado ¡Peñarol!. Un poco de religión, pasión, acto de fe, eso es “ser” de Peñarol.

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